sábado, 27 de diciembre de 2008

Juan, el discipulo amado

Qué curioso el evangelio del sábado 27 de diciembre del 2008 (Juan 20: 1 - 8), 1 día antes de conmemorar la indiscriminada muerte de los santos inocentes.
1 El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro.
2 Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.»
3 Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro.
4 Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro.
5 Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró.
6 Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo,
7 y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte.
8 Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó

Veamos que aunque éste pudo correr más rápido que Simón Pedro, no desconoció la autoridad o el rol que tenía Pedro, es decir no se abalanzó a escudriñar el sepulcro para cerciorarse de lo contado por María, sino que hasta que Pedro entró, observó y creyó, el hizo lo mismo, para creer y dar testimonio de lo ocurrido. Qué bueno es leer este pasaje y qué maravilloso es creer sin cuestionar el por qué fue así: por qué María Magdalena fue la que vio 1º, o por qué se fue y dejó de custodiar, no eso es nada comparado con el gran misterio de ese tercer día en que se cumplen las escrituras, resucitará de entre los muertos.
Pero veamos la tracendental obra de Juan, recordando que (Mateo 3:13-17):
"Entonces jesús vino de Galilea al Jordán, presentándose a Juan para ser bautizado por él. Mas Juan trataba de impedírselo, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Permítelo ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces se lo permitió. Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí que los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia." Juan no llegó de carambola, pero tampoco asume el papel como si fuese el imprescindible, su humildad se nota cuando reconoce que no debe ser él quien bautice a Jesús, sino todo lo contrario.
En Jesús se hace realidad la promesa de Dios. Y con Juan se comienza la redención de nuestros pecados. Jesús había testificado a Juan. El dijo, en Mateo 11:13, "Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan". Más adelante es donde encontramos la frase de aquel que tenga oidos que oiga y entienda.
No menos importante es la 1ª lectura (I Juan 1: 1 - 41), la cual dice:
Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de vida, 2 - pues la Vida se manifestó, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la Vida eterna, que estaba vuelta hacia el Padre y que se nos manifestó - 3 lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos, para que también vosotros estéis en comunión con nosotros. Y nosotros estamos en comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo. 4 Os escribimos esto para que nuestro gozo sea completo.
Juan es el elegido, de esto no hay duda, pero veámoslo más detalladamente: cómo a pesar de ese seguimiento, perdón por el termino, más bien de ese acompañamiento en sus tres años de obra terrenal, lo cual lo hizo como testigo fiel y cercano; tuvo ese privilegio de conocer toda la doctrina de Jesús, y de plasmarla ya en sus epístolas, como en su evangelio y en el libro histórico del apocalipsis, para permitirnos adentrar en su misterio y compartir la alegría completa, aunque nosotros no hayamos tenido la oportunidad de conocer la manifestación de la vida en la plenitud de Cristo. Juan comparte y desea dar a conocer cada detalle de esa gran ventaja que tenía sobre los demás, en cierta forma es el apóstol sencillo, sin atribuciones, ni orgullos infundados. Fijémonos que el no dice los que hemos visto, no, él dice claramente que lo visto y oído lo anuncia para poder estar en la misma tónica, en la comunión con el Padre y su Hijo. Permite que veamos y tengamos la oportunidad de conocer el misterio.
Les invito para que leamos su vida y obra, sus cartas y su evangelio, no de manera escudriñadora, sino con el mismo afecto que él tuvo en el maestro y del cual también fue impregnado. <<Hijitos míos, amaos entre vosotros . . ." Alguna vez le preguntaron por qué repetía siempre la frase, respondió San Juan: "Porque ése es el mandamiento del Señor y si lo cumplís ya habréis hecho bastante". desde corazones.org>>

viernes, 7 de noviembre de 2008

Respuesta a sus sugerencias

Antes que nada saludo a las personas que han transitado por este sencillo Blog, hago una respuesta general, ya que he leído la inquietud de algunos, a quienes les agradezco su participación nuevamente y en esta ocasión, la publico.Respecto a lo nuevo, he tratado de no proliferar demasiado esta pantalla, porque entiendo que ya tenemos suficiente con los enlaces que hemos realizado. Por lo que les recomiendo, tener un tris de paciencia, y tratar de descubrir todo lo interesante que aún está por ahí en cada mensaje. No olvidemos releer la entradita HIJOS TRIUNFADORES, que contiene esa forma práctica y algo olvidada de lo que debemos dar a nuestros hijos, o pupilos en su defecto. En el caso contrario, comprendamos el por qué no se nos dio todo lo que quisimos en nuestra infancia o juventud. Y demos gracias a Dios porque nos formaron con ese modelo, con el que hoy podemos tener fundamento y confianza para poder educar y criar a los nuestros. Felicidades!

lunes, 25 de agosto de 2008

María, Madre de Dios y Madre nuestra

"Madre de Dios" es el título dogmático principal y más generalizado de la Virgen.
De el dependen todos los demás títulos y privilegios que ella tiene.
Ella es Madre de Jesús, Dios y hombre verdadero. Es además el título mas antiguo.
"¿Cómo puede ser María la madre de Dios, si Dios no tiene principio?".
Respuesta:María no engendró a Dios desde la eternidad. María comienza a ser Madre de Dios cuando el Hijo Eterno se encarnó en sus entrañas (la Encarnación).

Se llama "madre" la mujer que engendra un hijo/hija. Es madre de la persona que ella engendró.-Si reconocemos que María engendró y dio a luz a Jesús, entonces reconocemos que María es madre de Jesús.-Si además reconocemos que Jesús es una persona divina (la Segunda Persona de la Trinidad), entonces reconocemos que María, por ser madre de esa Persona (Jesús) es verdaderamente Madre de Dios. Vea el artículo completo Aquí

miércoles, 11 de junio de 2008

Amor a cada día

Si pudiéramos observar lo que hay a nuestro alrededor, sentirlo y vivirlo, no habría campo para la tristeza ni las amarguras, todo sería tan armónico, que no tendríamos preocupaciones de ninguna índole; podría ser deficiente el modo de vivir en cierto sentido, ya que no tendríamos la sal de la vida, la cual la constituyen todos esos problemas o angustias que padecemos o sufrimos. Unas con justa causa, otras por azar, otras por testarudez, otras por compromiso, etc.
Pero debemos aprender a convivir con ellas, y a sobresalir sin mirar atrás, por esto me valgo de la letra de Arjona cuando canta: Hoy puede ser un buen día para empezar, Cancelar mis deudas o al menos no incrementarlas más y reorganizar esa forma tan desordenada de gastar en cosas sin valor Comer a la hora correcta sin hacer desplantes al que nos sirve o desaires al no agradecer sin decirle lo rico que le ha quedado aúnque no sea tan cierto. y dejar de fumar (empresa dificil) Antes de que el cuerpo empiece a reclamar. Hoy es un buen dia para respetar a ese rayo de sol que me viene a despertar y dejar todo atras, lo mejor será empezar, aúnque en el fondo siempre llevaremos nuestra cruz (es una forma de obviar el problema). Hoy es un buen día para empezar; hacer borrón, cuenta nueva y dejar todo atras; conseguirme una novia (puede ser María, por qué no) y dejar de saltar de cama en cama sin hayar mi lugar. Hoy es un buen día para saludar a mi peor enemigo y decirle ¡qué tal! Y dejar todo atrás lo mejor será empezar Porque el balance de las cuentas de la cosa existencial, arrojan un terrible saldo que se llama soledad Por eso es que es un buen día para empezar.
Porque hasta hoy he sido sólo una ensarta de moleculas, un sube y baja de la sangre; un armazón de calcio con articulación: Porque hasta hoy he sido Solo algo que llena la nada, o quiza sólo el juguete predilecto de algun niño extraterreste que juega conmigo a los humanos.
Hoy es un buen dia para empezar qué mas da lo que fue frente a lo que vendrá, tirar los rencores en algún lugar que de tanto acumularse me van a reventar. Hoy es un buen día para olvidar todas aquellas cosas que me hicieron llorar y dejarlas atras, lo mejor sera empezar y olvidar los problemas económicos que redundaron en gastronómicos y mis ansias de poder que pretendían trascender Por eso es que es un buen día para empezar.
Porque hasta hoy he sido sólo una ensarta de moleculas, un sube y baja de la sangre; un armazón de calcio con articulación: Porque hasta hoy he sido sólo algo que llena la nada, o quiza sólo el juguete predilecto de algun niño extraterreste que juega conmigo a los humanos, cántelo sin miedo y salga de este computador a respirar el aire que aún no nos lo han recortado, ni nos lo van a cobrar. Animo, demosle amor a cada día.

lunes, 9 de junio de 2008

Arrepentimiento

Encierra el concepto de no reincidir en aquello que nos perjudicó, o que con nuestros actos pudo afectar a los demás. De dejar de lado y quizá por siempre un vicio, una costumbre un desliz, un capricho, un gusto lujurioso, un acto ruin o bajo; de querer olvidar un rencor, una venganza, una mentira repetida, una doble vida, un carácter impetuoso; de quitar ese peso de conciencia que nos impide descansar, que nos levanta en la noche, que no nos permite ascender en nuestras ilusiones y en una mejor forma de vida. La cuestión es a hasta qué punto se alcanza el objetivo. Cuál es el derrotero? Hasta dónde llega; hasta dónde podremos mantener la noble intención? Puesto que son muchas las ocasiones y oportunidades que la vida misma nos permite cambiar el rumbo, enderezar el caminado, volver a afrontar nuestro designio. Pero, son muchas más las veces en que sin darnos cuenta, decaemos o empeoramos nuestra situación. Cuántas veces nos ha sucedido, cuántas a pesar de que pusimos nuestra mano en el fuego, a pesar de que nos propusimos rediseñar nuestra existencia (promesas de año viejo), mejorar el estilo de vida, para no ir tan lejos: las dietas que iniciamos, el régimen que nos impusimos, la promesa que hicimos, todo queda en ensayo, propósito vano por alcanzar algún merito, o pretensión vanagloriosa y desafiante: un impulso temporal. No desconozco la fortaleza de los que lo logran, admirable es, y hay que felicitarles, aunque a veces el sólo hecho de recordarles, es desafiarles. Ejemplo, los fumadores; los que han ido al fondo de la gran olla, los que han dejado el alcohol; el adulterio, el juego, el ocio, el dulce, la gula, la internet; l@s que no volvieron al tarot, a la magia negra, a la predicción, a la güija, a las sesiones espiritistas; los que devolvieron lo robado, o los que pagaron en prisión por haber cometido una falta grave ante la sociedad. Aquí, vamos a tratar de diferenciar ese arrepentimiento forzado, por las leyes terrenales, del que voluntariamente debemos proponernos y cumplir. Por que, óigase bien, cuántas veces en la penitencia, ya se obvia que hemos de dejar el pecado, pero cuántas veces recaemos, recapitulamos y reincidimos, con mayor frecuencia, o mayor intensidad que la primera o última vez. La voluntad consiste en admitir el error y afianzar todo nuestro interés, sin desconocer nuestro error, de no volver sobre aquello que afecta nuestro bienestar, nuestro sosiego o nuestra paz espiritual, o que puede inquietar a nuestros prójimos. Dice Mariano Arnal, "que cada pena tiene su precio, y cada sociedad debe soportar la delincuencia que le toque", y yo le añadiría: que tenga que pagarse por separado, por qué sin decirnos mentiras, en cuántas confesiones (o arrepentimientos personales), no encimamos tácitamente el pecado grande camuflado dentro de los de menor importancia. Rodeamos demasiado el asunto, y cuando ya tenemos que dar la estocada, lo dejamos en el bordecito asumiendo que ese adorno que le pusimos fue suficiente para declarar nuestra culpabilidad y consecuente arrepentimiento. Pero queda ahí, no logramos deshacernos completa y definitivamente de ese estadio, de ese innegable sentimiento. Más bien aparece una alternativa de convivencia sana como lo dice Fernando González G, quien opina al respecto lo siguiente: “Es evidente que este sentimiento ha convivido con el hombre desde su mismo origen, como también lo es que ha creado innumerables maneras para no combatirlo frontalmente, por ejemplo, los sacrificios, tanto de animales como humanos, ofrendas y dádivas de cereales y dinero (como el diezmo que se entregaba a las autoridades eclesiásticas para eliminar las faltas cometidas en la tierra), sin olvidar la confesión religiosa ante el sacerdote y la correspondiente penitencia.
Valga decir que en Israel, por ejemplo, los pecados del pueblo eran periódicamente cargados en el "chivo expiatorio", animal que arreaban hacia el desierto para que se alejara y se perdiera en sus arenas llevándose consigo la culpa del pueblo. << (cabeza de turco), hacia la época de las cruzadas>>.
El sentimiento de culpa va más allá de sentir vergüenza o arrepentimiento por transgredir las normas establecidas, incumplir lo que se debe de hacer o violar la escala de valores que marca la sociedad, pero es un hecho que el problema comienza cuando a una persona se le atribuyen responsabilidades que no le corresponden, lo que comúnmente provoca que se sienta culpable sin motivo aparente.
Esto último se entiende más claramente cuando se acude en busca de la definición que ofrece el psicoanálisis, el cual señala que la culpabilidad es un sistema de motivaciones inconscientes que explican comportamientos de fracaso, conductas delictivas y una actitud de autosufrimiento. Por ello, desde esta perspectiva, identificar a la culpa con un sentimiento debe asumirse con algunas reservas, pues el sujeto implicado muchas veces no se siente culpable a nivel de lo que se conoce como experiencia consciente. La culpa tiene su origen, según los especialistas, en la niñez, resultado de persistente labor por parte de los padres, los cuales, a veces sin saberlo, nos arrojan a la vida independiente llenos de remordimientos, lo que repercutirá en nuestro desenvolvimiento laboral, familiar y de pareja.
Esto último se refuerza con la opinión de tres reconocidos psicoanalistas del siglo XX:· Sigmund Freud. Las relaciones con el padre son el origen del sentimiento de culpa. · Erich Fromm. Padres autoritarios debilitan la voluntad de sus hijos mediante los sentimientos de culpa. · Erik Erikson. Los padres desarrollan culpa y vergüenza en sus hijos abochornándoles con su intransigencia. ¿Qué la fomenta?
Los expertos en psicología clínica y psicoanálisis explican algunas de las causas que determinan la culpa: El castigo verbal, físico, miedo o amenaza, lo que también provoca respuestas agresivas. Los castigos psicológicos: amenazas, chantajes, ("ya no te quiero", "así correspondes a los sacrificios hechos por ti") suscitan sentimientos de culpabilidad. La culpa también aumenta si el ambiente familiar es cerrado, con pocos contactos afectivos. Este tipo de mensajes y actitudes taladran la voluntad de un individuo que no podrá desarrollarse plenamente hasta que no comprenda, conscientemente, que lo que le causa inquietud, miedo o desesperanza se debe a factores que le han inculcado y que la mayoría de las veces le provocan vergüenza en lugar de una "culpabilidad sana".
¿Culpabilidad sana?Un individuo que se enfrente frecuentemente a sentimientos de culpa puede recuperar lo perdido, en tanto busque en su interior las causas de su malestar y sustituya poco a poco el "ello" por el dominio del "yo" (consciente), lo que significa que mientras posea mayor entendimiento de lo que le ocurre tendrá mejor desarrollo personal. Es decir, aprenderá que es bueno tener emociones positivas, aquellas que alegran la vida, dan calor y calidad a experiencias personales. Con ello se coloca la primera piedra para dejar de ser una persona que "fracasa al triunfar", por ejemplo, aquella que tiene éxito en una conquista amorosa largamente ansiada y siente que no lo merece, o quien ante una promoción profesional de mayor responsabilidad, prestigio y retribución económica experimenta cierta sensación de fracaso psicológico o emocional.
Quien experimenta una culpabilidad sana corresponde a las siguientes consideraciones:-- Aquel al que le duele haber causado daño a otros y afirma: "Lo que más duele es ver que, por mi culpa, los demás lo pasan mal", ya que pone énfasis en el daño causado a otros, más que en las consecuencias negativas que pueden recaer sobre él; se enfrenta con miedo a un posible castigo y a perder el afecto de alguna persona. -- Cuando alguien se siente culpable y no asume las responsabilidades derivadas de su mal, su culpabilidad no es sana. Vivir exclusivamente para la culpa es una desviación, pues no se hace nada para reparar lo que se hizo mal. -- Un individuo sano confesará su culpa y asumirá sus responsabilidades, pero para ello hay que ser consciente del error cometido. -- Quien convive con una culpa sana trata de buscar soluciones, reparar el daño y compensar los efectos negativos que causó.
Culpa patológica: Existen seres insensibles que no se detienen ante nada y, cual villano de telenovela, son capaces de hacer cualquier cosa para destacar o tener alguna pertenencia, comúnmente actúan al margen de la ley y muchas veces son calificados como psicópatas o sociópatas. Estas "joyas" de la humanidad son impulsivos, irresponsables, incapaces y, por supuesto, imposibilitados para experimentar algún tipo de emoción, es decir, no pueden sentir culpa. Logran saber si una cosa está bien o mal, pero no sienten ninguna sensación de arrepentimiento ni de compasión, les da igual robar, violar, mentir o herir a un semejante, fallando sus emociones sociales.” Como ejemplo y con todo el respeto, cito las palabras de R. Arjona, Tengo la conciencia tranquila, por eso no me confieso. Puede ser cínico este concepto y apalanca el fundamento inane de estas "joyas", que son insensibles ante la grave culpa. No alcanzan a ver en el momento las consecuencias de sus actos (retomo a González) y les resulta muy difícil aplazar la satisfacción de sus necesidades primarias. Mienten y se engañan, pretenden convencer y convencerse a sí mismos con falsos argumentos, además de estar imposibilitados para integrarse a un grupo normal, aceptar las normas establecidas o colaborar en algún proyecto común y constructivo.
En resumen, se puede afirmar que la culpa es un sentimiento válido si es que cometemos un error y estamos dispuestos a repararlo, pero si este sentimiento nos acompaña frecuentemente y no somos responsables de aquello que nos achacan sería un buen momento para hacer un alto en el camino, pues vivir con esta carga es vivir a medias.” Es por esta razón que debemos echar mano de esa decisión acérrima de abandonar por siempre esa atadura, ese factor que nos une al sentimiento de rencor, de envidia, de culpabilidad: de error o de fracaso, consultando con nuestro confesor, o con esa persona de amplia experiencia. Coloco el dicho aquel, que más sabe el diablo por viejo que por diablo, me disculpará por citar este insurgente personaje (beligerante diría cierto vecino), pero esto me permite indicarle que cuando comente sus penas , quebrantos o culpas, hágalo con alguien que sepa oír, y que pueda tener una posible solución, no que le ayude a hundir en un nefasto sentimiento que ahogue tanto a confesado, como al confesor.
Revisemos nuestro inventario y actuemos pronto.

domingo, 1 de junio de 2008

Fundación de Cartagena de Indias 1533, Pedro de Heredia

La imagen publicada pertenece a: odresnuevos.
Lo importante del día de hoy, es que estamos al menos usted y yo para dar gracias a Dios por las maravillas que aún nos quedan.
Fijémonos cómo nos ha golpeado la vida y la naturaleza. Pero, aquí estamos, dispuestos a dar la batalla, que no consiste en ponernos a la defensiva, sino alabando y dando gracias al creador porque su bondad es grande, y su poder inimaginable.
No se trata de estar contentos porque no nos ha tocado, o porque no nos ha afectado ninguna de las tragedias que han ocurrido. No, si así fuera, pues quizá sea la opción más convincente para declarar no nuestra derrota, sino más bien la disposición de abrir nuestro corazón a su deseo y su voluntad, aunque para ello tengamos que renunciar a cuanta cosa nos invada.
El objetivo es no descuidar nuestro fervor y nuestra dedicación a amarle, a adorarle y/o al menos estar en paz con él y con nuestros prójimos.
Hoy el evangelio (San Mateo 7, 21-27) nos dice que no basta sólo con pronunciar su nombre, sino que debemos cumplir la voluntad del padre. Este se relaciona en cierta forma con el del pasado 3 de mayo, donde se nos enseña cómo llegar hasta el Padre sin descuidar el camino verdadero que es el hijo (Jn 14: 6-14). Y es que para ello no podemos obviar el paso por Cristo. Es en palabras de empresa: no descuidar el conducto regular, pues, si queremos algo, debemos primero experimentar el amor que nos dio Jesús para redimir nuestras culpas.
Lo veo de la siguiente manera: Debemos recordar el suplicio, no debemos ser ajenos a esa realidad; debemos sentirnos culpables de tanto dolor de Jesús en el calvario, tanto en la víspera como en las postrimerías. Es decir, tanto en la vigilia, como en los eternos momentos de agonía.
Por esto para poder conocer al Padre, debemos penetrarnos en la pasión del hijo: sentirla, vivirla, padecerla: experimentarla. Hasta tanto no suceda esto, deambularemos solitarios, desviados, perdidos en una devoción equivoca.
Leámoslo, ahí está claro. De qué sirve que nos rasguemos las vestiduras, de que sirven arrepentimientos falsos, de que sirven golpes de pecho, o arrodillarnos en toda la misa, o en el culto; o decir… ¡Dios mío!, Socórrenos Dios, Padre eterno ayúdanos, y todas aquellas otras máximas = mínimas expresiones para pedir auxilio, ayuda o su caridad, si aún no hemos vivenciado la pasión, si aún no hemos vivido a Cristo, si aún no entendemos un poquito más allá de lo fundamental, para poder alcanzar al menos que nuestro lamento y clamor sea escuchado.
Por hoy no es más, dejemos esa incógnita, y tratemos de resolverla, no solamente hoy, sino mañana y todos los días de nuestra existencia.
La pasión de Cristo no la debemos vivir exclusivamente en semana santa, y eso si nuestras ocupaciones nos lo permiten. Hasta la próxima

martes, 27 de mayo de 2008

LAS IMAGENES Boletín Biblico 001

Tradicionalmente se nos enseñó en la Iglesia Católica a venerar y respetar las imágenes que se exponen en los templos, como una representación o símbolo del personaje al cual se le quiere rendir culto y que ciertamente no está encarnado o más bien enyesado en dicha imagen, pero que si nos ayuda a mantener la atención y la mente centradas en la oración con que nos dirigimos a Dios o al Santo que queremos nos ayude a interceder y conseguir soluciones a nuestras dificultades. Esto en razón de que nuestra mente es muy distraída y necesita tales imágenes de apoyo para mantenerse orientada y espiritualizada especialmente en los inicios de la conversión. Por tanto, hay que distinguir muy bien que en ningún momento se ha querido enseñar ni exigir que se adoren las imágenes, sino que ellas nos deben servir de ayuda para presencializar en nuestra mente la persona y vida de quienes queremos invocar. Sin embargo es posible que ante el descuido de muchos católicos por estudiar mejor su fe hayan caído en la inconsciencia y la ignorancia y estén haciendo lo indebido con las imágenes, y claro de esto se cogen, otros más ignorantes todavía para burlarse y atacar la fe católica. Pero escudriñemos las Escrituras con que se justifican nuestros detractores. En el libro del (Exodo, 20 4 – 5) y en (Dt. 5, 8 – 9) leemos: No te harás escultura ni imagen alguna de lo que hay arriba en los cielos, abajo en la tierra o en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahvé, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian. Entendamos que lo que en este texto bíblico se nos dice es que no hagamos imágenes de todo lo que vemos arriba y abajo del cosmos, y allí lo que vemos son los astros las estrellas, las nubes la luz y la oscuridad y abajo: flora y fauna. Nada de lo anterior se ha hecho en los templos católicos para rendirles culto. Eso lo hacían era los antepasados, así los Israelitas hicieron en su ignorancia un becerro de oro y le rindieron culto, como nos dice el libro del (Exodo , 32, 3 – 6) : Todo el pueblo se quitó los pendientes de oro de las orejas, y los entregó a Aarón. Él los tomó de sus manos, los fundió en un molde e hizo un becerro con un altar para adorarle.
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Documento original en http://laurogomez.blogspot.com/

domingo, 25 de mayo de 2008

Cuerpo y Sangre en la eucaristía?

Evangelio Comentado por: Antonio Pagola
Cuerpo y Sangre de Cristo (A), Juan 6, 51-59 EXPERIENCIA DECISIVA
Como es natural, la celebración de la misa ha ido cambiando a lo largo de los siglos. Según la época, teólogos y liturgistas han ido destacando algunos aspectos y descuidando otros. La misa ha servido de marco para celebrar coronaciones de reyes y papas, rendir homenajes o conmemorar victorias de guerra. Los músicos la han convertido en concierto. Los pueblos la han integrado en sus devociones y costumbres religiosas…
Después de veinte siglos, puede ser necesario recordar algunos de los rasgos esenciales de la última Cena del Señor, tal como era recordada y vivida por las primeras generaciones cristianas.
En el fondo de esa cena hay algo que jamás será olvidado: sus seguidores no quedarán huérfanos. La muerte de Jesús no podrá romper su comunión con él. Nadie ha de sentir el vacío de su ausencia. Sus discípulos no se quedan solos, a merced de los avatares de la historia. En el centro de toda comunidad cristiana que celebra la eucaristía está Cristo vivo y operante. Aquí está el secreto de su fuerza.
De él se alimenta la fe de sus seguidores. No basta asistir a esa cena. Los discípulos son invitados a «comer». Para alimentar nuestra adhesión a Jesucristo, necesitamos reunirnos a escuchar sus palabras e introducirlas en nuestro corazón, y acercarnos a comulgar con él identificándonos con su estilo de vivir. Ninguna otra experiencia nos puede ofrecer alimento más sólido.
No hemos de olvidar que «comulgar» con Jesús es comulgar con alguien que ha vivido y ha muerto «entregado» totalmente por los demás. Así insiste Jesús. Su cuerpo es un «cuerpo entregado» y su sangre es una «sangre derramada» por la salvación de todos. Es una contradicción acercarnos a «comulgar» con Jesús, resistiéndonos egoístamente a preocuparnos de algo que no sea nuestro propio interés.
Nada hay más central y decisivo para los seguidores de Jesús que la celebración de esta cena del Señor. Por eso hemos de cuidarla tanto. Bien celebrada, la eucaristía nos moldea, nos va uniendo a Jesús, nos alimenta de su vida, nos familiariza con el evangelio, nos invita a vivir en actitud de servicio fraterno, y nos sostiene en la esperanza del reencuentro final con él.

domingo, 18 de mayo de 2008

Evangelio del domingo 18 de mayo (Juan 3, 16-18)

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
Explicación de cómo Dios Ama a este mundo, según JOSÉ ANTONIO PAGOLA San Sebastián (Guipuzcoa).
Jesús puede ser considerado desde perspectivas diversas. Puede ser visto como problema histórico, gran líder religioso, un dogma, el inspirador de un camino liberador… El evangelista Juan nos invita a acogerlo como el «mejor regalo» que Dios ha hecho al mundo.
Jesús está hablando con un maestro judío, llamado Nicodemo. No conversan sobre los problemas conflictivos de la Ley judía. Jesús centra la atención en temas de los que apenas se habla en Israel: cómo «renacer» a una vida nueva, qué camino seguir para «tener vida eterna»…
De pronto Jesús pronuncia unas palabras que trascienden cualquier conversación humana, y resumen de manera grandiosa todo el misterio que se encierra en él: «Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna».
¿Qué podemos sentir, al escuchar estas palabras, los hombres y mujeres de hoy, atraídos por todo bienestar inmediato y tan escépticos ante promesas lejanas de vida eterna? ¿Qué nos puede decir el amor de Dios en una sociedad llena de intereses, objetivos y luchas tan contrarios al amor?
Las palabras de Jesús destacan lo inmenso y universal del amor de Dios. No podía ser de otra manera. Dios ha amado al «mundo», no sólo a Israel, a la Iglesia, a los cristianos… Ha enviado a su Hijo, no para «condenar», sino para «salvar», no para destruir, sino para dar vida eterna. Lo sepa o no, el mundo existe, evoluciona y progresa bajo la mirada amorosa de Dios.
Para saber algo de ese Misterio de Amor que sostiene el mundo, el mejor camino es el mismo Jesús. Acercándonos al Hijo, podemos ver, palpar e intuir cómo es el Padre con todos sus hijos. Viéndolo actuar, podemos captar cómo es el Espíritu que anima a Dios.
Todos los gestos, símbolos, palabras, doctrinas, objetivos y estrategias del cristianismo han de nacer, alimentarse y reflejar ese misterio del Amor de Dios al mundo entero. Si no es así, la religión se encierra en sí misma; los signos se «sacralizan»; el anuncio cristiano pierde en buena parte su significado más auténtico; pueden incluso inventarse prácticas, costumbres y estilos de vivir alejados de la verdad cristiana original.

sábado, 3 de mayo de 2008

Oración, una mirada sencilla

La pregunta de esta entrada sería, has sentido la presencia de Dios en tu oración.
O más sencillo, has orado alguna vez.
Tal vez te has encomendando. En cierta forma es bueno, la biblia misma lo contempla; pedid y se os dará, pero pedid con fe. Mt 7: 7. Esta es el punto fundamental, es la invitación a que hagamos el ensayo; la petición viene a ser la disponibilidad de ejercer con el poder divino, colmar o satisfacer cualquier necesidad.
Por qué no hacerlo, si ya tenemos el aval, tenemos el permiso celestial, es entender que no hay que ignorar que podemos realizar nuestra solicitud sin importar la magnitud del pedido. Claro, entendiendo que este no es desproporcionado, y que no debe hacerse retando en el contenido, ni mucho menos en el tiempo. Aquí es donde nosotros perdemos la fe, o demostramos la superficialidad de la misma. Y es que a Jesús, no lo debemos retar con nuestras necesidades, o con decir que si no me concede la petición, entonces hasta aquí llegamos, o de igual forma, cuando detectamos un error en la iglesia (cualquiera sea) o en sus ministros, inmediatamente se nos va nuestra fe al piso, como si el reino de Dios fuese terrenal.
Debemos aprovechar el privilegio de hacerlo en forma espontánea, abierta sin ataduras y como lo veníamos diciendo, sin condiciones de servicio; sin desafiar a que tengan que hacerse las cosas que se piden, sin consultar su voluntad. Es de entender que nuestra necedad nos vuelve ciegos y a veces sólo queremos satisfacer un capricho o una vanidad terrenal, o un imposible ante las esencias primordiales de nuestro creador.
Por esto en la oración debemos ser humildes, pedir con devoción; no sin antes examinar nuestra conciencia, arrepintiéndonos, confesándonos, o al menos con la decisión firme de liberarnos de aquel mal que nos agobia, o nos envuelve en un círculo vicioso.
La oración es entrega total, es sumergirse en un sueño tal que se haga propicio el espacio para la visita de aquel a quien invocamos, para poder extasiarnos en su amor, y entregarnos a su contemplación; la cual viene a ser el grado máximo de esa dedicación, nada imposible para cualquiera de nosotros. Sólo es desprendernos de lo que nos puede perturbar y, en el silencio de nuestro ambiente, iniciar ya sea con alguna de las oraciones conocidas, o con el firme deseo de imaginarle en su trono celestial. Es un ejercicio sencillo, sólo requiere dedicación, voluntad, silencio, entrega, mente en blanco, y la firme decisión de volver a hacerlo en un lapso de tiempo no superior a 2 días.
Para complementar este argumento y darle un toque más organizado, me permito citar la página del Dr Carlos Santos, quien hace una breve y concisa explicación de la oración contemplativa. Y para no alargarnos en el texto, también puede navegar en este otro sitio, donde hallará un esquema con particularidades y textos enriquecedores que nos pueden guiar y ayudar en el camino que ya está trazado y sólo falta darle inicio para así hallar el permanente contacto con Dios.
La paz de Cristo reine en su corazón, feliz día
Vea más oraciones y conceptos aquí.

viernes, 2 de mayo de 2008

Hijos TRIUNFADORES

Este es un mensaje que por casualidad me llegó al correo y se los quiero compartir. En el que se exponía el pensamiento de un antiguo griego: 'Lo único permanente es que vivimos en mundo de cambios' El mundo que nos ha tocado vivir es uno en que todo cambia a una velocidad que difícilmente podemos alcanzar. Las formas de comprar, producir, organizarnos para lograr el éxito, distribuir, promocionar y vender están cambiando permanentemente y cada vez a una velocidad mayor. Probablemente la respuesta principal a tanto cambio sea el impresionante avance de la tecnología, especialmente en dos actividades: la informática y las telecomunicaciones. Pero ¿cómo preparar a nuestros hijos para que puedan ser mejores ciudadanos del mundo? Debemos preparar a nuestros hijos para el mundo del futuro, no el mundo de nuestros padres ni el nuestro. En este mundo actual lo determinante para triunfar será el carácter, no exactamente el conocimiento, como muchos pudiéramos creer. Tener temple, salir de fracasos adecuadamente, hacer de los fracasos un desafío y no una tragedia..., eso será lo que buscarán los seleccionadores de personal. Para los trabajadores independientes será un auto requisito. Un hijo forjará carácter si percibe claramente la autoridad de los padres. Con presencia de autoridad los niños y jóvenes a su vez actuarán con autoridad para resolver sus problemas; actuarán por determinaciones. Sin presencia de autoridad nuestros hijos serán débiles de carácter y actuarán por impulsos con los consecuentes problemas de adaptación.¿Exceso de autoridad? Siempre será mejor exceso que falta de autoridad. El límite de autoridad lo pone la siguiente regla: 'La autoridad no debe humillar'. Básicamente lo que es el niño o el joven hoy, será el adulto del mañana. De vez en cuando hay que mirar al hijo como un adulto potencial. ¿Queremos que nuestros hijos no sufran? Entonces hay que prepararlos para sufrir. No podemos estarle evitando todo el tiempo todo posible sufrimiento ¿si es así, cuándo aprenderá? Debe comprender la muerte, los problemas de la vida, los problemas en el trato de sus congéneres. No debemos resolverles todos los problemas, hay que ayudarlos a que poco a poco los resuelvan ellos mismos. Nadie logra metas exitosas y duraderas sin un poco de sufrimiento. ¿Alguien imagina a un campeón de atletismo que no sufra para lograr sus marcas? Eso se aplica a todo tipo de campeón y a todo tipo de actividad. Siempre hay que pensar que, en parte, no queremos que ellos sufran para no sufrir nosotros, pero les hacemos un daño con miras al futuro. Hay que enseñarles a hacer ESFUERZOS SUPLEMENTARIOS. Que sepan que siempre se puede un poquito más. Recuerda que nadie recoge su cosecha sin sembrar muchas semillas y abonar mucha tierra. Es muy importante enseñarles a carecer, es decir a 'sentir la falta de' y arreglárselas por sí mismos. Hay chicos que no juegan su deporte si no tienen zapatillas de 'marca'. Si no aprendes a carecer no aprendes a arreglártelas. Aunque tengamos para darles el 100%, los muchachos deben saber el valor de las cosas. Si no lo hacen de chicos, les será muy difícil de adultos y allí sí que van a sufrir y nosotros también con ellos. ¿Cómo les enseñamos a carecer? ¡Dándoles un poquito menos de lo que necesitan! ¡No hay otra manera! Si no ¿cómo sienten la falta de? Así aprenden a apreciar lo que tienen. Aprenden a no ser ingratos. Aprenden a gozar de la vida porque muchas veces se goza en las cosas sencillas. Aprenden a no ser quejosos.Una excelente escuela para aprender a carecer (sin morir en el intento) es la mesa del hogar, la comida. ¿Qué debemos darles de comer? ¡Lo que nosotros decidamos que es bueno para ellos! Es no sólo por su bien estomacal, sino que es una excelente forma de que aprendan a carecer, que no sean ingratos, que no sean quejosos. 'Mami... no me gustan las lentejas'. Si quieren hacerles un bien para la vida, denles las lentejas. Habrá berrinches, no se exalten (autoridad no es gritar), que no coma si no quiere, pero cuando le vuelva el hambre: ¡SORPRESA! ... ¡Las lentejas del refrigerador calentadas, son un manjar! Parece increíble, pero si no hacemos este tipo de cosas no se podrá adaptar. La comida es una buena escuela del carecer, pues así no serán quisquillosos en sus relaciones sociales, en el trabajo y en el mundo real. También hay que educarlos en el servicio. Una familia normal es un equipo de trabajo con pocas tareas: tender la cama, limpiar los cuartos, lavar los platos, pintar la casa, etc. Sin humillarlos, con la premisa de que si no lo hacen no hay comida, o el juetazo es doble (en caso de medidas extras, les quitamos algo que les agrade: juego, tv, telefono, onces, calle, etc.). Hay que educarlos para que realicen labores de hogar, aunque lo hagan mal al principio. Si no hacen este tipo de servicios luego tendrán problemas. Las escuelas más importantes de liderazgo del mundo enseñan a los jóvenes a carecer, para que sepan y entiendan el mundo y lo puedan liderar. ¿Mesadas? Que sean una cantidad fija, más bien, semanales y algo menos de lo que creen que necesitan. Así aprenden a administrar el dinero. Claro que se deben aceptar excepciones, pero conversadas serenamente. Construyamos hijos luchadores, no debiluchos sobreprotegidos. Que se superen a sí mismos. Que tomen los problemas como desafíos para mejorar. Recuerden que nadie alcanza altura con un solo vuelo. También hay que ilusionarlos con ideales, metas futuras, sueños para que sean buenos de corazón. Importante también es estar convencidos de que triunfador no equivale a tener 'dinero o propiedades', triunfadores son aquellos que son felices con lo que hacen, con su vida. Solamente así podrán hacer felices a otros.Los hijos con carácter templado, conocimiento del carecer, educados en el servicio y plenos de amor e ilusiones serán hijos triunfadores.. Los padres tenemos la gran responsabilidad de criar hijos que transformen nuestro país, en uno donde reine la libertad, la abundancia, la justicia y sobre todo la felicidad. Por esto, amigos y amigas, aunque usted(s) aun no sean padres o madres, debemos tener carácter y responsabilidad con nuestros hijos y/o nuestros actos. Ser valientes para enfrentarnos a este mundo. Tener fe y esperanza. Ser humilde de corazón, más no de espíritu; acatar sin llegar a ser servil o dejarse manipular. Saber manejar cada situación, sin que esta atente contra nuestra propia personalidad, o la de nuestros hijos. Y algo que no se nos salga de las manos: no descuidemos sus amistades, ni los sitios que visiten en internet. No nos confiemos, de cualquiera que supuestamente sea su amigo, su compañer@, pues hoy en día el riesgo es más grande, cuando se les deja solos. Podemos ser buenos padres o buenos hijos si tenemos como guía a nuestro Señor Jesucristo. Déjemonos impregnar por él, y sus enseñanzas.

viernes, 21 de marzo de 2008

Semana Santa un pequeño recuento

Las versiones cambian con los años; y porque no, con el estado de ánimo que tengas.
Cambian porque la versión se toma de los cuatro principales evangelistas: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Cada uno de ellos ofrece su testimonio, que al final resultan uno sólo; variando un poco en cada relato, ya que la pretensión de Cristo, es que se vea desde otros puntos de vista, y no como una verdad absoluta 'de un solo historiador'.
En esta ocasión me encontré con la frase: “girones de piel” que caían desde su flagelada espalda, atado como estaba a una columna, mientras sus verdugos descargaban toda su ira y su fuerza sobre aquel, que apenas si fruncía el seño, más no lanzaba alaridos de dolor y esto indignaba más a esos prepotentes (cierra tus ojos e imagina aquel Cristo con esa Corona de Espinas taladrando sus sienes y todo su cráneo). Y no recibió solamente los 39 azotes que dictaminaba la ley judía, no, ya que los Romanos no se ceñían a esta ley. La Santa Sábana revela que fueron al menos 60, pues cada azote dejó marcas del trozo de plomo anclado al final del látigo, llamado Flagrum Taxillatum.
Permítanme escribirlo, pero pido perdón por aquellos, que el mismo redentor llamó ignorantes; ya que no sabían lo que hacían: darnos de alguna manera el chance de que el redentor nos auxiliara, o lo que verdaderamente pasó: llenarse de mala fama… si hoy estuviera con nosotros aquel Jesús, seguro haríamos lo mismo, lo crucificaríamos peor, con todos los métodos y torturas inimaginables, sin contar la mental o psicológica. Lo hacemos repetidas veces, cuando ignoramos su presencia, su misterio, su amor hacia nosotros, su gracia y su poder… salvador.
No le quiero involucrar en toda la pasión, muerte y resurrección, aún no alcanzo a tanto. Pero, si le hago un pequeño llamado a que reflexionemos más allá de lo que nos han inculcado. Es sencillo, sólo es ponernos la túnica de Jesús, y continuar cargando nuestra cruz, con humildad y con resignación, sin dejar de luchar por la paz de nuestra querida nación, sin vanagloriarnos de lo ficticio, o elevándonos más de la cuenta, ni tampoco ponernos en el papel sarcástico de invitar a los hermanos que luchan vanamente, ya con unos ideales bifurcados, con la desesperación del juego ilícito, y/o de la estrategia truncada de la guerra, tal como lo hizo el presidente, desde Popayán, pues no creo que seamos los más indicados para juzgar y convidar a la paz, con ironismo entendiendo que de pronto tengamos el sartén por el mango. Pienso que en esto debemos ser discretos: pues cada vez y en esto tienen puestos los ojos en nosotros la prensa internacional, siempre nos encuentran con un pequeño detalle que oscurece el proceso.
Cómo anhelo a Juan Pablo II, en estos momentos para que medie nuestra situación. Y para que le pongamos fin a esto. Yo entiendo que los gobernantes, nos tienen de las 2… hasta las 5 de la tarde, dominados, subordinados, abandonados, humillados, desplazados, desbalanceados, desequilibrados: económica, política, social, física y culturalmente. Que esto tiene que cambiar. Que puede ser posible, que el cambio venga con la lucha, y que el resultado de esta sea la toma del poder... Pero, quiénes tendrán este poder: Otros que también nos van a tener en iguales condiciones, y/o quizá peores. Ningún gobierno comunista benefició a su pueblo. O dónde históricamente se puede sostener lo contrario. Ni siquiera se pudo con el ideal de Robin Hood, ni de Bolivar, Perón o aún con el autoliderato de Chavez-Frías, como lo expresa Martín Bolivar en su Rancho. No nos ilusionemos, aún en Europa hay proletarios, bien remunerados, y los seguirá habiendo, aunque su gran economía también es suceptible a cambios inesperados. Los negreros no han desparecido, y los xenófobos se ocultan por ahí, levantando a cuanto extranjero (sudaca, indio o negro) desprevenido haya. Así que desde este humilde blog, les invito a meditar y a decir no a la violencia interna de nuestra mente, no a la de nuestro hogar y si que menos, a la de nuestro país. Que viva Colombia, y que reine Cristo.