Tradicionalmente se nos enseñó en la Iglesia Católica a venerar y respetar las imágenes que se exponen en los templos, como una representación o símbolo del personaje al cual se le quiere rendir culto y que ciertamente no está encarnado o más bien enyesado en dicha imagen, pero que si nos ayuda a mantener la atención y la mente centradas en la oración con que nos dirigimos a Dios o al Santo que queremos nos ayude a interceder y conseguir soluciones a nuestras dificultades. Esto en razón de que nuestra mente es muy distraída y necesita tales imágenes de apoyo para mantenerse orientada y espiritualizada especialmente en los inicios de la conversión. Por tanto, hay que distinguir muy bien que en ningún momento se ha querido enseñar ni exigir que se adoren las imágenes, sino que ellas nos deben servir de ayuda para presencializar en nuestra mente la persona y vida de quienes queremos invocar. Sin embargo es posible que ante el descuido de muchos católicos por estudiar mejor su fe hayan caído en la inconsciencia y la ignorancia y estén haciendo lo indebido con las imágenes, y claro de esto se cogen, otros más ignorantes todavía para burlarse y atacar la fe católica. Pero escudriñemos las Escrituras con que se justifican nuestros detractores. En el libro del (Exodo, 20 4 – 5) y en (Dt. 5, 8 – 9) leemos: No te harás escultura ni imagen alguna de lo que hay arriba en los cielos, abajo en la tierra o en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahvé, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian. Entendamos que lo que en este texto bíblico se nos dice es que no hagamos imágenes de todo lo que vemos arriba y abajo del cosmos, y allí lo que vemos son los astros las estrellas, las nubes la luz y la oscuridad y abajo: flora y fauna. Nada de lo anterior se ha hecho en los templos católicos para rendirles culto. Eso lo hacían era los antepasados, así los Israelitas hicieron en su ignorancia un becerro de oro y le rindieron culto, como nos dice el libro del (Exodo , 32, 3 – 6) : Todo el pueblo se quitó los pendientes de oro de las orejas, y los entregó a Aarón. Él los tomó de sus manos, los fundió en un molde e hizo un becerro con un altar para adorarle.******************************************
Documento original en http://laurogomez.blogspot.com/
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