martes, 27 de mayo de 2008

LAS IMAGENES Boletín Biblico 001

Tradicionalmente se nos enseñó en la Iglesia Católica a venerar y respetar las imágenes que se exponen en los templos, como una representación o símbolo del personaje al cual se le quiere rendir culto y que ciertamente no está encarnado o más bien enyesado en dicha imagen, pero que si nos ayuda a mantener la atención y la mente centradas en la oración con que nos dirigimos a Dios o al Santo que queremos nos ayude a interceder y conseguir soluciones a nuestras dificultades. Esto en razón de que nuestra mente es muy distraída y necesita tales imágenes de apoyo para mantenerse orientada y espiritualizada especialmente en los inicios de la conversión. Por tanto, hay que distinguir muy bien que en ningún momento se ha querido enseñar ni exigir que se adoren las imágenes, sino que ellas nos deben servir de ayuda para presencializar en nuestra mente la persona y vida de quienes queremos invocar. Sin embargo es posible que ante el descuido de muchos católicos por estudiar mejor su fe hayan caído en la inconsciencia y la ignorancia y estén haciendo lo indebido con las imágenes, y claro de esto se cogen, otros más ignorantes todavía para burlarse y atacar la fe católica. Pero escudriñemos las Escrituras con que se justifican nuestros detractores. En el libro del (Exodo, 20 4 – 5) y en (Dt. 5, 8 – 9) leemos: No te harás escultura ni imagen alguna de lo que hay arriba en los cielos, abajo en la tierra o en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahvé, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian. Entendamos que lo que en este texto bíblico se nos dice es que no hagamos imágenes de todo lo que vemos arriba y abajo del cosmos, y allí lo que vemos son los astros las estrellas, las nubes la luz y la oscuridad y abajo: flora y fauna. Nada de lo anterior se ha hecho en los templos católicos para rendirles culto. Eso lo hacían era los antepasados, así los Israelitas hicieron en su ignorancia un becerro de oro y le rindieron culto, como nos dice el libro del (Exodo , 32, 3 – 6) : Todo el pueblo se quitó los pendientes de oro de las orejas, y los entregó a Aarón. Él los tomó de sus manos, los fundió en un molde e hizo un becerro con un altar para adorarle.
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Documento original en http://laurogomez.blogspot.com/

domingo, 25 de mayo de 2008

Cuerpo y Sangre en la eucaristía?

Evangelio Comentado por: Antonio Pagola
Cuerpo y Sangre de Cristo (A), Juan 6, 51-59 EXPERIENCIA DECISIVA
Como es natural, la celebración de la misa ha ido cambiando a lo largo de los siglos. Según la época, teólogos y liturgistas han ido destacando algunos aspectos y descuidando otros. La misa ha servido de marco para celebrar coronaciones de reyes y papas, rendir homenajes o conmemorar victorias de guerra. Los músicos la han convertido en concierto. Los pueblos la han integrado en sus devociones y costumbres religiosas…
Después de veinte siglos, puede ser necesario recordar algunos de los rasgos esenciales de la última Cena del Señor, tal como era recordada y vivida por las primeras generaciones cristianas.
En el fondo de esa cena hay algo que jamás será olvidado: sus seguidores no quedarán huérfanos. La muerte de Jesús no podrá romper su comunión con él. Nadie ha de sentir el vacío de su ausencia. Sus discípulos no se quedan solos, a merced de los avatares de la historia. En el centro de toda comunidad cristiana que celebra la eucaristía está Cristo vivo y operante. Aquí está el secreto de su fuerza.
De él se alimenta la fe de sus seguidores. No basta asistir a esa cena. Los discípulos son invitados a «comer». Para alimentar nuestra adhesión a Jesucristo, necesitamos reunirnos a escuchar sus palabras e introducirlas en nuestro corazón, y acercarnos a comulgar con él identificándonos con su estilo de vivir. Ninguna otra experiencia nos puede ofrecer alimento más sólido.
No hemos de olvidar que «comulgar» con Jesús es comulgar con alguien que ha vivido y ha muerto «entregado» totalmente por los demás. Así insiste Jesús. Su cuerpo es un «cuerpo entregado» y su sangre es una «sangre derramada» por la salvación de todos. Es una contradicción acercarnos a «comulgar» con Jesús, resistiéndonos egoístamente a preocuparnos de algo que no sea nuestro propio interés.
Nada hay más central y decisivo para los seguidores de Jesús que la celebración de esta cena del Señor. Por eso hemos de cuidarla tanto. Bien celebrada, la eucaristía nos moldea, nos va uniendo a Jesús, nos alimenta de su vida, nos familiariza con el evangelio, nos invita a vivir en actitud de servicio fraterno, y nos sostiene en la esperanza del reencuentro final con él.

domingo, 18 de mayo de 2008

Evangelio del domingo 18 de mayo (Juan 3, 16-18)

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
Explicación de cómo Dios Ama a este mundo, según JOSÉ ANTONIO PAGOLA San Sebastián (Guipuzcoa).
Jesús puede ser considerado desde perspectivas diversas. Puede ser visto como problema histórico, gran líder religioso, un dogma, el inspirador de un camino liberador… El evangelista Juan nos invita a acogerlo como el «mejor regalo» que Dios ha hecho al mundo.
Jesús está hablando con un maestro judío, llamado Nicodemo. No conversan sobre los problemas conflictivos de la Ley judía. Jesús centra la atención en temas de los que apenas se habla en Israel: cómo «renacer» a una vida nueva, qué camino seguir para «tener vida eterna»…
De pronto Jesús pronuncia unas palabras que trascienden cualquier conversación humana, y resumen de manera grandiosa todo el misterio que se encierra en él: «Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna».
¿Qué podemos sentir, al escuchar estas palabras, los hombres y mujeres de hoy, atraídos por todo bienestar inmediato y tan escépticos ante promesas lejanas de vida eterna? ¿Qué nos puede decir el amor de Dios en una sociedad llena de intereses, objetivos y luchas tan contrarios al amor?
Las palabras de Jesús destacan lo inmenso y universal del amor de Dios. No podía ser de otra manera. Dios ha amado al «mundo», no sólo a Israel, a la Iglesia, a los cristianos… Ha enviado a su Hijo, no para «condenar», sino para «salvar», no para destruir, sino para dar vida eterna. Lo sepa o no, el mundo existe, evoluciona y progresa bajo la mirada amorosa de Dios.
Para saber algo de ese Misterio de Amor que sostiene el mundo, el mejor camino es el mismo Jesús. Acercándonos al Hijo, podemos ver, palpar e intuir cómo es el Padre con todos sus hijos. Viéndolo actuar, podemos captar cómo es el Espíritu que anima a Dios.
Todos los gestos, símbolos, palabras, doctrinas, objetivos y estrategias del cristianismo han de nacer, alimentarse y reflejar ese misterio del Amor de Dios al mundo entero. Si no es así, la religión se encierra en sí misma; los signos se «sacralizan»; el anuncio cristiano pierde en buena parte su significado más auténtico; pueden incluso inventarse prácticas, costumbres y estilos de vivir alejados de la verdad cristiana original.

sábado, 3 de mayo de 2008

Oración, una mirada sencilla

La pregunta de esta entrada sería, has sentido la presencia de Dios en tu oración.
O más sencillo, has orado alguna vez.
Tal vez te has encomendando. En cierta forma es bueno, la biblia misma lo contempla; pedid y se os dará, pero pedid con fe. Mt 7: 7. Esta es el punto fundamental, es la invitación a que hagamos el ensayo; la petición viene a ser la disponibilidad de ejercer con el poder divino, colmar o satisfacer cualquier necesidad.
Por qué no hacerlo, si ya tenemos el aval, tenemos el permiso celestial, es entender que no hay que ignorar que podemos realizar nuestra solicitud sin importar la magnitud del pedido. Claro, entendiendo que este no es desproporcionado, y que no debe hacerse retando en el contenido, ni mucho menos en el tiempo. Aquí es donde nosotros perdemos la fe, o demostramos la superficialidad de la misma. Y es que a Jesús, no lo debemos retar con nuestras necesidades, o con decir que si no me concede la petición, entonces hasta aquí llegamos, o de igual forma, cuando detectamos un error en la iglesia (cualquiera sea) o en sus ministros, inmediatamente se nos va nuestra fe al piso, como si el reino de Dios fuese terrenal.
Debemos aprovechar el privilegio de hacerlo en forma espontánea, abierta sin ataduras y como lo veníamos diciendo, sin condiciones de servicio; sin desafiar a que tengan que hacerse las cosas que se piden, sin consultar su voluntad. Es de entender que nuestra necedad nos vuelve ciegos y a veces sólo queremos satisfacer un capricho o una vanidad terrenal, o un imposible ante las esencias primordiales de nuestro creador.
Por esto en la oración debemos ser humildes, pedir con devoción; no sin antes examinar nuestra conciencia, arrepintiéndonos, confesándonos, o al menos con la decisión firme de liberarnos de aquel mal que nos agobia, o nos envuelve en un círculo vicioso.
La oración es entrega total, es sumergirse en un sueño tal que se haga propicio el espacio para la visita de aquel a quien invocamos, para poder extasiarnos en su amor, y entregarnos a su contemplación; la cual viene a ser el grado máximo de esa dedicación, nada imposible para cualquiera de nosotros. Sólo es desprendernos de lo que nos puede perturbar y, en el silencio de nuestro ambiente, iniciar ya sea con alguna de las oraciones conocidas, o con el firme deseo de imaginarle en su trono celestial. Es un ejercicio sencillo, sólo requiere dedicación, voluntad, silencio, entrega, mente en blanco, y la firme decisión de volver a hacerlo en un lapso de tiempo no superior a 2 días.
Para complementar este argumento y darle un toque más organizado, me permito citar la página del Dr Carlos Santos, quien hace una breve y concisa explicación de la oración contemplativa. Y para no alargarnos en el texto, también puede navegar en este otro sitio, donde hallará un esquema con particularidades y textos enriquecedores que nos pueden guiar y ayudar en el camino que ya está trazado y sólo falta darle inicio para así hallar el permanente contacto con Dios.
La paz de Cristo reine en su corazón, feliz día
Vea más oraciones y conceptos aquí.

viernes, 2 de mayo de 2008

Hijos TRIUNFADORES

Este es un mensaje que por casualidad me llegó al correo y se los quiero compartir. En el que se exponía el pensamiento de un antiguo griego: 'Lo único permanente es que vivimos en mundo de cambios' El mundo que nos ha tocado vivir es uno en que todo cambia a una velocidad que difícilmente podemos alcanzar. Las formas de comprar, producir, organizarnos para lograr el éxito, distribuir, promocionar y vender están cambiando permanentemente y cada vez a una velocidad mayor. Probablemente la respuesta principal a tanto cambio sea el impresionante avance de la tecnología, especialmente en dos actividades: la informática y las telecomunicaciones. Pero ¿cómo preparar a nuestros hijos para que puedan ser mejores ciudadanos del mundo? Debemos preparar a nuestros hijos para el mundo del futuro, no el mundo de nuestros padres ni el nuestro. En este mundo actual lo determinante para triunfar será el carácter, no exactamente el conocimiento, como muchos pudiéramos creer. Tener temple, salir de fracasos adecuadamente, hacer de los fracasos un desafío y no una tragedia..., eso será lo que buscarán los seleccionadores de personal. Para los trabajadores independientes será un auto requisito. Un hijo forjará carácter si percibe claramente la autoridad de los padres. Con presencia de autoridad los niños y jóvenes a su vez actuarán con autoridad para resolver sus problemas; actuarán por determinaciones. Sin presencia de autoridad nuestros hijos serán débiles de carácter y actuarán por impulsos con los consecuentes problemas de adaptación.¿Exceso de autoridad? Siempre será mejor exceso que falta de autoridad. El límite de autoridad lo pone la siguiente regla: 'La autoridad no debe humillar'. Básicamente lo que es el niño o el joven hoy, será el adulto del mañana. De vez en cuando hay que mirar al hijo como un adulto potencial. ¿Queremos que nuestros hijos no sufran? Entonces hay que prepararlos para sufrir. No podemos estarle evitando todo el tiempo todo posible sufrimiento ¿si es así, cuándo aprenderá? Debe comprender la muerte, los problemas de la vida, los problemas en el trato de sus congéneres. No debemos resolverles todos los problemas, hay que ayudarlos a que poco a poco los resuelvan ellos mismos. Nadie logra metas exitosas y duraderas sin un poco de sufrimiento. ¿Alguien imagina a un campeón de atletismo que no sufra para lograr sus marcas? Eso se aplica a todo tipo de campeón y a todo tipo de actividad. Siempre hay que pensar que, en parte, no queremos que ellos sufran para no sufrir nosotros, pero les hacemos un daño con miras al futuro. Hay que enseñarles a hacer ESFUERZOS SUPLEMENTARIOS. Que sepan que siempre se puede un poquito más. Recuerda que nadie recoge su cosecha sin sembrar muchas semillas y abonar mucha tierra. Es muy importante enseñarles a carecer, es decir a 'sentir la falta de' y arreglárselas por sí mismos. Hay chicos que no juegan su deporte si no tienen zapatillas de 'marca'. Si no aprendes a carecer no aprendes a arreglártelas. Aunque tengamos para darles el 100%, los muchachos deben saber el valor de las cosas. Si no lo hacen de chicos, les será muy difícil de adultos y allí sí que van a sufrir y nosotros también con ellos. ¿Cómo les enseñamos a carecer? ¡Dándoles un poquito menos de lo que necesitan! ¡No hay otra manera! Si no ¿cómo sienten la falta de? Así aprenden a apreciar lo que tienen. Aprenden a no ser ingratos. Aprenden a gozar de la vida porque muchas veces se goza en las cosas sencillas. Aprenden a no ser quejosos.Una excelente escuela para aprender a carecer (sin morir en el intento) es la mesa del hogar, la comida. ¿Qué debemos darles de comer? ¡Lo que nosotros decidamos que es bueno para ellos! Es no sólo por su bien estomacal, sino que es una excelente forma de que aprendan a carecer, que no sean ingratos, que no sean quejosos. 'Mami... no me gustan las lentejas'. Si quieren hacerles un bien para la vida, denles las lentejas. Habrá berrinches, no se exalten (autoridad no es gritar), que no coma si no quiere, pero cuando le vuelva el hambre: ¡SORPRESA! ... ¡Las lentejas del refrigerador calentadas, son un manjar! Parece increíble, pero si no hacemos este tipo de cosas no se podrá adaptar. La comida es una buena escuela del carecer, pues así no serán quisquillosos en sus relaciones sociales, en el trabajo y en el mundo real. También hay que educarlos en el servicio. Una familia normal es un equipo de trabajo con pocas tareas: tender la cama, limpiar los cuartos, lavar los platos, pintar la casa, etc. Sin humillarlos, con la premisa de que si no lo hacen no hay comida, o el juetazo es doble (en caso de medidas extras, les quitamos algo que les agrade: juego, tv, telefono, onces, calle, etc.). Hay que educarlos para que realicen labores de hogar, aunque lo hagan mal al principio. Si no hacen este tipo de servicios luego tendrán problemas. Las escuelas más importantes de liderazgo del mundo enseñan a los jóvenes a carecer, para que sepan y entiendan el mundo y lo puedan liderar. ¿Mesadas? Que sean una cantidad fija, más bien, semanales y algo menos de lo que creen que necesitan. Así aprenden a administrar el dinero. Claro que se deben aceptar excepciones, pero conversadas serenamente. Construyamos hijos luchadores, no debiluchos sobreprotegidos. Que se superen a sí mismos. Que tomen los problemas como desafíos para mejorar. Recuerden que nadie alcanza altura con un solo vuelo. También hay que ilusionarlos con ideales, metas futuras, sueños para que sean buenos de corazón. Importante también es estar convencidos de que triunfador no equivale a tener 'dinero o propiedades', triunfadores son aquellos que son felices con lo que hacen, con su vida. Solamente así podrán hacer felices a otros.Los hijos con carácter templado, conocimiento del carecer, educados en el servicio y plenos de amor e ilusiones serán hijos triunfadores.. Los padres tenemos la gran responsabilidad de criar hijos que transformen nuestro país, en uno donde reine la libertad, la abundancia, la justicia y sobre todo la felicidad. Por esto, amigos y amigas, aunque usted(s) aun no sean padres o madres, debemos tener carácter y responsabilidad con nuestros hijos y/o nuestros actos. Ser valientes para enfrentarnos a este mundo. Tener fe y esperanza. Ser humilde de corazón, más no de espíritu; acatar sin llegar a ser servil o dejarse manipular. Saber manejar cada situación, sin que esta atente contra nuestra propia personalidad, o la de nuestros hijos. Y algo que no se nos salga de las manos: no descuidemos sus amistades, ni los sitios que visiten en internet. No nos confiemos, de cualquiera que supuestamente sea su amigo, su compañer@, pues hoy en día el riesgo es más grande, cuando se les deja solos. Podemos ser buenos padres o buenos hijos si tenemos como guía a nuestro Señor Jesucristo. Déjemonos impregnar por él, y sus enseñanzas.