viernes, 21 de marzo de 2008

Semana Santa un pequeño recuento

Las versiones cambian con los años; y porque no, con el estado de ánimo que tengas.
Cambian porque la versión se toma de los cuatro principales evangelistas: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Cada uno de ellos ofrece su testimonio, que al final resultan uno sólo; variando un poco en cada relato, ya que la pretensión de Cristo, es que se vea desde otros puntos de vista, y no como una verdad absoluta 'de un solo historiador'.
En esta ocasión me encontré con la frase: “girones de piel” que caían desde su flagelada espalda, atado como estaba a una columna, mientras sus verdugos descargaban toda su ira y su fuerza sobre aquel, que apenas si fruncía el seño, más no lanzaba alaridos de dolor y esto indignaba más a esos prepotentes (cierra tus ojos e imagina aquel Cristo con esa Corona de Espinas taladrando sus sienes y todo su cráneo). Y no recibió solamente los 39 azotes que dictaminaba la ley judía, no, ya que los Romanos no se ceñían a esta ley. La Santa Sábana revela que fueron al menos 60, pues cada azote dejó marcas del trozo de plomo anclado al final del látigo, llamado Flagrum Taxillatum.
Permítanme escribirlo, pero pido perdón por aquellos, que el mismo redentor llamó ignorantes; ya que no sabían lo que hacían: darnos de alguna manera el chance de que el redentor nos auxiliara, o lo que verdaderamente pasó: llenarse de mala fama… si hoy estuviera con nosotros aquel Jesús, seguro haríamos lo mismo, lo crucificaríamos peor, con todos los métodos y torturas inimaginables, sin contar la mental o psicológica. Lo hacemos repetidas veces, cuando ignoramos su presencia, su misterio, su amor hacia nosotros, su gracia y su poder… salvador.
No le quiero involucrar en toda la pasión, muerte y resurrección, aún no alcanzo a tanto. Pero, si le hago un pequeño llamado a que reflexionemos más allá de lo que nos han inculcado. Es sencillo, sólo es ponernos la túnica de Jesús, y continuar cargando nuestra cruz, con humildad y con resignación, sin dejar de luchar por la paz de nuestra querida nación, sin vanagloriarnos de lo ficticio, o elevándonos más de la cuenta, ni tampoco ponernos en el papel sarcástico de invitar a los hermanos que luchan vanamente, ya con unos ideales bifurcados, con la desesperación del juego ilícito, y/o de la estrategia truncada de la guerra, tal como lo hizo el presidente, desde Popayán, pues no creo que seamos los más indicados para juzgar y convidar a la paz, con ironismo entendiendo que de pronto tengamos el sartén por el mango. Pienso que en esto debemos ser discretos: pues cada vez y en esto tienen puestos los ojos en nosotros la prensa internacional, siempre nos encuentran con un pequeño detalle que oscurece el proceso.
Cómo anhelo a Juan Pablo II, en estos momentos para que medie nuestra situación. Y para que le pongamos fin a esto. Yo entiendo que los gobernantes, nos tienen de las 2… hasta las 5 de la tarde, dominados, subordinados, abandonados, humillados, desplazados, desbalanceados, desequilibrados: económica, política, social, física y culturalmente. Que esto tiene que cambiar. Que puede ser posible, que el cambio venga con la lucha, y que el resultado de esta sea la toma del poder... Pero, quiénes tendrán este poder: Otros que también nos van a tener en iguales condiciones, y/o quizá peores. Ningún gobierno comunista benefició a su pueblo. O dónde históricamente se puede sostener lo contrario. Ni siquiera se pudo con el ideal de Robin Hood, ni de Bolivar, Perón o aún con el autoliderato de Chavez-Frías, como lo expresa Martín Bolivar en su Rancho. No nos ilusionemos, aún en Europa hay proletarios, bien remunerados, y los seguirá habiendo, aunque su gran economía también es suceptible a cambios inesperados. Los negreros no han desparecido, y los xenófobos se ocultan por ahí, levantando a cuanto extranjero (sudaca, indio o negro) desprevenido haya. Así que desde este humilde blog, les invito a meditar y a decir no a la violencia interna de nuestra mente, no a la de nuestro hogar y si que menos, a la de nuestro país. Que viva Colombia, y que reine Cristo.