viernes, 10 de julio de 2009

Ahora Jackson, Rey del Pop

Nuestra opinión respecto de este personaje que llega a ser más importante (periodísticamente) que el Papa, es que le damos tanto crédito a lo que dicen, que no es raro que aparezca algún escrito ya sea de él o de alguien que quiera sacar partido para hacer cambiar las ideas de la gente. No sería raro encontrar que para estar cerca de Nuestro creador se venga la idea del cambio de color o de qué se yo, de religión ya no es necesario, ya muchos y lo digo con respeto han hecho el cambio, para bien o para mal, no importa el camino lo importante es llegar, así sea con fanatismo, u obedeciendo todo lo que nos indique el pastor o el reverendo. Cuando las cosas comienzan bien tienen el riesgo de cambiar, y cuando estas cambian a otro estado o comienzan mal, es muy probable que también terminen de igual manera. Pero qué podemos rescatar de este personaje, queridos para muchos y odiado por algunos otros. Me incluyo dentro de los primeros, a quien su música y ese tono particular de voz (más no el sentido de sus canciones) me agrada, pues no se puede ocultar que su canto desde su inicio tenía un timbre especial, quizá por eso nos gustó, aunque a lo último ya no eran sino gritos y alaridos. Con los ahorros de mi 2º empleo, compré Off the wall y después grabé, uniendo la caseterera al tocadisco (tornamesa) Sanyo con un cable monofónico, el 2º trabajo (thriller/82) y vaya impresión que tuve al año siguiente observando el largo y espeluznante video. No puedo dejar de mencionar los temas que grabó con McCartney, aún conservaba el azabache de su piel, y esa sonrisa interesante. Vaya gustos por tratar de cambiar, no diría mejorar, pues no lo requería. Era sencillamente ese afán de demostrar al mundo y a Dios que con la ciencia podía cambiar su pigmentación y su aspecto natural. A costa de qué, cuánto valió el chistecito, de qué sirvió, quiénes siguieron ese ejemplo, quiénes lo irán a seguir.
Sus sueños, propios de cada ser, no es que se hayan extralimitado, tenían una buena causa: los niños, pero su marcada soledad, sus hormonas y sus excesos incluida su adicción le llevaron a ganarse su fama de pederasta, la que trató de ocultar con sus millones, pero se le volvió una gotera imposible de arreglar. Qué hay de cierto en toda esa excentricidad, tal vez mucho, muy poco probable que sea lo contrario. Acaso, cuando hay amor por la infancia, se pueden presentar casos como los ocurridos? A este le sumo otro interrogante, será cierto que su deceso fue normal, hay interesados detrás de todo eso. Es probable, recordemos que cuando hay ganancias, hasta el jardinero quiere su tajadita y cuando no se le llega bien a la gente, porque es imposible, ni Jesús lo logró a pesar de ese carisma especial, pues no falta quien le dé, contrario a la patadita de la buena suerte de Jorge Barón, el puntapié con todo y espuelas.
Es así que idolatrar a esta clase de personajes, no es procedente. Recordemos lo correcto: se idolatra al Todopoderoso que es Dios nuestro Padre, se le adora incluida la santísima trinidad, y a la virgen se le venera. Por tanto inclinarse por ese gusto, no está del todo mal, cada ser tiene sus gustos, lo maluco del asunto es exagerarse por seguir lo que estos además de lo que venden, le incluyan o le mezclen conceptos de vida o formas de pensar que la gente incautamente va siguiendo, tratando de acercarse a ese “idolo” y a toda su forma de ser. Concepto completamente errado, porque al único que hay que seguir a cabalidad, entregando su vida por él como lo dice la sagrada Biblia en Mateo 16v24: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Y de ahí para allá si que es bueno, oiga, porque a El además del poder y la gloria le podemos no sólo entregar nuestro servicio sino nuestra existencia. Mateo 16v25 y s.: Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. Pues ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? O ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida? Y de remate, en Mateo el versículo 27 del mismo capítulo indica: «Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta.
Así como se dice actualmente: en este orden de ideas, apreciad@ lector (a), dejémonos de endiosar a esos artistas o personajes que ellos con su trabajo lo que hicieron o lo que hacen es buscarse la papita al igual que todos nosotros, ya que también tienen sus necesidades y sufrimientos.
Gloria al Creador: King of all Things

lunes, 25 de mayo de 2009

Justificar la conducta del Padre Alberto

Este no es nuestro tema, pero en vista de tanta mala interpretación, vamos a aportar un pequeño comentario a estas noticias escandalosas que enlodan, enturbian y nos ponen a vacilar ante nuestra desabrigada Fe y nos ponen de cara al sanedrín
Justificar la conducta del Padre Alberto, no es la mejor forma de aceptar que la iglesia con sus ministros y su historia, tenga y siga teniendo debilidades, momentos de flaqueza y/o razones para querer desatender nuestro compromiso de Fe.
La manera como él aclara su situación, aunque hay que estar en el cuero de él, para atender el asedio amarillista y pornográfico de los medios, no es el más apropiado para darnos a entender que hay derecho a pecar, y al estar en su lugar podríamos llegar a creer el refrán aquel que dice, que el que peca y reza empata. Es grotesco, pero es más irónico, el ver a cuantos que promulgan su fe y hacen demostraciones los días santos, ante imágenes, o ante los demás feligreses, dándose golpes de pecho y prometiéndose en franco arrepentimiento el “no volver a pecar”, al hacer la crítica o la justificación de este discípulo y de algunos otros, que desafortunadamente, nos hacen declinar en nuestro andar y en nuestro sentimiento hacia ella, la iglesia.
Si de rasgarnos las vestiduras se trata, somos los primeros en dar el paso al frente y salir airosos, demostrando inocencia, o derecho adquirido para actuar en forma errada, haciendo alharaca de cuanta falla han tenido los demás. Arderíamos en la hoguera, queriendo ocultar la cara sucia que conservamos, para demostrar nuestra inocencia.
Basta sólo con remitirnos al pasaje bíblico “quien no tenga pecado alguno, que lance la 1ª piedra”; y ahí sí que caerán miles de cabezas al suelo, se derretirán los más sólidos y firmes, derrocarían hogares, membrecías, clanes, grupos, pastorales, ministros, militares y hasta gobiernos.
Por estas sencillas e inconvenientes fallas no dejaremos de seguir construyendo iglesia, no dejaremos desperdigar nuestra Fe, no dejaremos que se manche nuestra buena imagen. Recurro a aquella profesión de FE, la más grande que se puede pronunciar en la Eucaristía: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme” (Mateo 8, 5-13). Hágame el favor, querid@ lector de no olvidar estas 17 palabras, que a buen recaudo y con toda sinceridad y firme convicción, pronunciamos minutos antes de permitir la entrada gloriosa del cuerpo de Cristo en nuestro ser.
Imagino que ya hemos escudriñado todas las fotos publicadas, buscando un qué se yo. Un beso de larga duración, la etiqueta del vestido de baño, o si las mismas curvas de la señora que lee “El campo de batalla de la mente de Joyce Meyer” (qué ironía), no desmerecen al agraciado barón, en lugar de mirar nuestro interior, y detectar las posibles fugas de FE, las cuales nos vuelven débiles y susceptibles a todo lo que los detractores de la iglesia exponen, pintan o escriben. Acaso hemos rechazado nuestro credo al leer a Rodríguez, acaso el Código de Dan Brown y los documentales de Discovery también la fustigaron y la dejaron por el piso, Ah hombres de poca fe, fe de raticos, fe incierta, fe sin cimientos, fe insegura, fe efímera y volatíl, pa’qué tenerla?
Vaya que sí es grande nuestra batalla. De nosotros depende que esto siga repercutiendo en nuestra mente, o sea un eslabón más para seguir construyendo la armazón, cubierta, o trinchera para afrontar las continuas arremetidas del enemigo. Vaya uno a saber por dónde atacará.
Qué viva Cristo! En la iglesia y en nuestra alma, Amén.

viernes, 20 de febrero de 2009

El universo esta rodeado de buenas noticias…

Por Facundo Cabral.
Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la Tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Además, el Universo siempre está dispuesto a complacernos; por eso estamos rodeados de buenas noticias. Cada mañana es una buena noticia. Cada niño que nace es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor es un soldado menos, por eso hay que cuidarse del que no canta porque algo esconde…. Aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo, ahora mismo, le puedes decir basta a la mujer (o al hombre) que ya no amas, al trabajo que odias, a las cosas que te encadenan a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te envenenan desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida; ahora mismo le puedes decir 'basta' al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo. Que nada te distraiga de ti mismo, debes estar atento porque todavía no gozaste, la más grande alegría, ni sufriste el más grande dolor. Vacía la copa cada noche, para que Dios te la llene de agua nueva en el nuevo día.
Vive de instante en instante porque eso es la vida. Me costó 57 años llegar hasta aquí, ¿cómo no gozar y respetar este momento? Se gana y se pierde, se sube y se baja, se nace y se muere. Y si la historia es tan simple, ¿por qué te preocupas tanto? No te sientas aparte y olvidado, todos somos la sal de la Tierra.
En la tranquilidad hay salud, como plenitud dentro de uno. Perdónate, acéptate, reconócete y ámate, recuerda que tienes que vivir contigo mismo por la eternidad, borra el pasado para no repetirlo, para no abandonar como tu padre, para no desanimarte como tu madre, para no tratarte como te trataron ellos, pero no los culpes porque nadie puede enseñar lo que no sabe, perdónalos y te liberarás de esas cadenas. Si estás atento al presente, el pasado no te distraerá, entonces serás siempre nuevo. Tienes el poder para ser libre en este mismo momento, el poder está siempre en el presente, porque toda la vida está en cada instante, pero no digas 'no puedo' ni en broma porque el inconsciente no tiene sentido de humor, lo tomará en serio y te lo recordará cada vez que lo intentes. Si quieres recuperar la salud abandona la crítica, el resentimiento y la culpa, responsables de nuestras enfermedades. Perdona a todos y perdónate, no hay liberación más grande que el perdón, no hay nada como vivir sin enemigos. Nada peor para la cabeza y por lo tanto para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica que te hace juez (agotadora y vana tarea) y cómplice de lo que te disgusta. Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella. El bien y el mal viven dentro de ti, alimenta más al bien para que sea el vencedor cada vez que tengan que enfrentarse. Lo que llamamos problemas son lecciones, por eso nada de lo que nos sucede es en vano. No te quejes, recuerda que naciste desnudo, entonces ese pantalón y esa camisa que llevas ya son ganancia. Cuida el presente, porque en él vivirás el resto de tu vida.
Libérate de la ansiedad, piensa que lo que debe ser, será, y sucederá naturalmente.
Gentileza, Marian Benedit, desde http://www.vidapositiva.com/El-universo-esta-rodeado-de-buenas-noticias.html

lunes, 12 de enero de 2009

Año Nuevo

Nueva forma de vivir, o al menos procurar un ligero cambio. No prometer, si ya hemos incumplido, porque es posible volver a quedar mal, tanto con los demás, como consigo mismo. Recapitular y revisar nuestra vida, como dijo Duque Linares, Cuestionarnos quiénes somos con la siguiente frase escrita y respondida: Quién soy yo? Una forma de inventariar nuestra existencia, y nuestras obras: qué he hecho yo?, qué haré, cuándo comenzaré O si esta sale de cajón; hasta cuándo dejaré de ser lo que hasta hoy he sido? En fin, podemos variar la estrategia, pero hagamos algo por nosotros mismos, apostémosle al cambio. Tratemos de reírnos de lo que somos, así sea irónicamente, comprendamos nuestro ser; vivamos internamente, para poder lanzarnos a hacia los demás. Es decir, antes de exteriorizarnos, retroalimentemos nuestra existencia, para saber lo que tenemos y lo que podemos brindar. Realicemos el ejercicio de la catarsis que nos permita liberar, en el mejor sentido de la palabra, aquella pasiones que nos atan a una costumbre, a un desenfreno, a un rencor, a una inquina, o a una forma de vida nada provechosa ni fructífera tanto para nosotros como para los que nos rodean.
Vivamos el presente esquivando, más no olvidando del todo, nuestro pasado; algo difícil, pero no imposible. Hacerle el quite a aquellos vejámenes que nos impiden vivir en forma apropiada y tranquila, sin ataduras y sin el remordimiento de esa quimera que envuelve nuestro espíritu. Una buena práctica, consiste en hacer esta oración que nos suministra actos de amor
"Magna presencia yo soy", arde a través de mi tu llama consumidora de amor divino. Retira este deseo de mí, aniquila su causa y su efecto, pasado, presente y futuro y reemplázalo con tu plenitud, tu perfecta satisfacción y mantén tu completo dominio aquí para siempre”.
Un sacerdote me recomendaba en su conmutación, que cada vez que vinieran esos recuerdos, deseos, imágenes o momentos de flaqueza, observara la imagen de María sobre aquella nube, frente a los pastorcitos de Fátima, correspondiendo a nuestra mirada, la cual se debe ir tratando de focalizar, sobre sus ojos, como en una entrevista de trabajo, donde para nada hay que esquivarla del que nos fusila a preguntas y detalla cada movimiento que hagamos. Así debe ser nuestra disposición, ya sea en nuestra soledad, en aquel lugar sagrado donde cualquier cosa o pensamiento nos distrae de la objetividad de nuestra visita, esfuerzo o dedicación.
En este nuevo año, hay que ser conscientes de que aún tenemos nuestra mente y espíritu libres, libres para actuar, para imaginar, para hacer el bien o el mal, según nuestra intención, libre de seguir atado al TV, o libre para iniciar un buen libro, libre para dedicar tiempo a nuestra familia y hogar, libre para continuar con esa atadura o libre para romperla; libre para decidir el qué hacer ahora que ya hemos llegado hasta esta parte de la lectura, libres para iniciar un rosario, así sólo sea de 1 misterio, con 5 avemarías, y libre para desatarnos de ese problema que a sabiendas del mal que nos hace, le seguimos haciendo nido y rindiendo pleitesía, como si fuera lo único que nos sirviera para vivir. Seamos honestos con nosotros mismos.
Y si dentro de esa honestidad, creemos que debemos amar a Dios, estaremos logrando encontrar la verdad, y la libertad. Así, en ese ámbito, pongamos le rumbo a nuestra existencia enfilando nuestras baterías hacia el Creador, hacia su amor y hacia esa forma en que debemos vivir, exteriorizando lo bueno que aún tenemos y dejando de lado, lo que nos impide vivir a plenitud.
Buen día y un maravilloso año.