sábado, 27 de diciembre de 2008

Juan, el discipulo amado

Qué curioso el evangelio del sábado 27 de diciembre del 2008 (Juan 20: 1 - 8), 1 día antes de conmemorar la indiscriminada muerte de los santos inocentes.
1 El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro.
2 Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.»
3 Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro.
4 Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro.
5 Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró.
6 Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo,
7 y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte.
8 Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó

Veamos que aunque éste pudo correr más rápido que Simón Pedro, no desconoció la autoridad o el rol que tenía Pedro, es decir no se abalanzó a escudriñar el sepulcro para cerciorarse de lo contado por María, sino que hasta que Pedro entró, observó y creyó, el hizo lo mismo, para creer y dar testimonio de lo ocurrido. Qué bueno es leer este pasaje y qué maravilloso es creer sin cuestionar el por qué fue así: por qué María Magdalena fue la que vio 1º, o por qué se fue y dejó de custodiar, no eso es nada comparado con el gran misterio de ese tercer día en que se cumplen las escrituras, resucitará de entre los muertos.
Pero veamos la tracendental obra de Juan, recordando que (Mateo 3:13-17):
"Entonces jesús vino de Galilea al Jordán, presentándose a Juan para ser bautizado por él. Mas Juan trataba de impedírselo, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Permítelo ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces se lo permitió. Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí que los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia." Juan no llegó de carambola, pero tampoco asume el papel como si fuese el imprescindible, su humildad se nota cuando reconoce que no debe ser él quien bautice a Jesús, sino todo lo contrario.
En Jesús se hace realidad la promesa de Dios. Y con Juan se comienza la redención de nuestros pecados. Jesús había testificado a Juan. El dijo, en Mateo 11:13, "Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan". Más adelante es donde encontramos la frase de aquel que tenga oidos que oiga y entienda.
No menos importante es la 1ª lectura (I Juan 1: 1 - 41), la cual dice:
Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de vida, 2 - pues la Vida se manifestó, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la Vida eterna, que estaba vuelta hacia el Padre y que se nos manifestó - 3 lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos, para que también vosotros estéis en comunión con nosotros. Y nosotros estamos en comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo. 4 Os escribimos esto para que nuestro gozo sea completo.
Juan es el elegido, de esto no hay duda, pero veámoslo más detalladamente: cómo a pesar de ese seguimiento, perdón por el termino, más bien de ese acompañamiento en sus tres años de obra terrenal, lo cual lo hizo como testigo fiel y cercano; tuvo ese privilegio de conocer toda la doctrina de Jesús, y de plasmarla ya en sus epístolas, como en su evangelio y en el libro histórico del apocalipsis, para permitirnos adentrar en su misterio y compartir la alegría completa, aunque nosotros no hayamos tenido la oportunidad de conocer la manifestación de la vida en la plenitud de Cristo. Juan comparte y desea dar a conocer cada detalle de esa gran ventaja que tenía sobre los demás, en cierta forma es el apóstol sencillo, sin atribuciones, ni orgullos infundados. Fijémonos que el no dice los que hemos visto, no, él dice claramente que lo visto y oído lo anuncia para poder estar en la misma tónica, en la comunión con el Padre y su Hijo. Permite que veamos y tengamos la oportunidad de conocer el misterio.
Les invito para que leamos su vida y obra, sus cartas y su evangelio, no de manera escudriñadora, sino con el mismo afecto que él tuvo en el maestro y del cual también fue impregnado. <<Hijitos míos, amaos entre vosotros . . ." Alguna vez le preguntaron por qué repetía siempre la frase, respondió San Juan: "Porque ése es el mandamiento del Señor y si lo cumplís ya habréis hecho bastante". desde corazones.org>>

1 comentario:

Unknown dijo...

profe me da gusto encontrar su blog
ud me enseño soldadura en bogota en el año 98-99 mas o menos
con mis compañeros de curso le regalamos un reloj se acuerda?
visita mi blog temascult.blogspot.com.co